En Tepoztlán, la celebración del Día de Muertos se extiende más allá de noviembre, dando vida a La Octava, una tradición que mantiene vivas las memorias de los seres queridos. Durante esta semana especial, las familias rinden homenaje a sus difuntos con altares adornados, cempasúchil y música, creando un ambiente vibrante y lleno de significado.
La Octava no solo es una continuación de las festividades, sino también una oportunidad para que las comunidades se reúnan y compartan sus recuerdos, fortaleciendo así los lazos familiares y culturales. Esta práctica única resalta la importancia de honrar a los que han partido, manteniendo su legado presente en la vida cotidiana.
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