El domingo se vivieron momentos de tensión en Guadalajara, donde una manifestación en demanda de agua potable culminó en violentos enfrentamientos frente a la residencia del gobernador de Jalisco. Las fuerzas policiales respondieron con gas lacrimógeno y cañones de agua, resultando en decenas de heridos y 39 arrestos.
La movilización, que reunió a aproximadamente 10,000 personas según las autoridades estatales, surgió en respuesta a la creciente indignación por la calidad del agua en la zona metropolitana de Guadalajara, caracterizada por su color turbio y mal olor. Este problema ha sido calificado como una “crisis” por el propio gobernador, y ha persistido durante meses.
Los disturbios estallaron al final de la marcha, que se extendió por 1.5 kilómetros desde La Minerva hasta Casa Jalisco. Testigos reportaron que algunos manifestantes derribaron barricadas y lanzaron piedras, lo que llevó a la intervención de la policía antidisturbios.
Las autoridades informaron que 28 oficiales y 31 civiles requirieron atención médica. De los detenidos, 12 fueron liberados durante la noche del domingo, quedando 27 aún bajo custodia. La Fiscalía del Estado ha comenzado a revisar los casos de arresto y analizar videos en busca de posibles abusos policiales.
En un contexto de creciente presión sobre el gobierno estatal, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó la respuesta de las fuerzas del orden, instando a una distinción clara entre el control de la violencia y la represión de las manifestaciones. Por su parte, el gobernador Pablo Lemus se comprometió a examinar cada caso de arresto.
La situación ha atraído la atención de varias instituciones, incluida la Universidad de Guadalajara, que denunció la detención de tres de sus estudiantes y exigió su liberación. La crisis del agua en Jalisco ha sido atribuida a la infraestructura en deterioro y descargas irregulares en el canal que alimenta la presa Las Pintas, lo que ha llevado al gobierno a implementar un plan de racionamiento.
A pesar de que el gobierno estatal estimó la asistencia a la protesta en 10,000, un análisis asistido por inteligencia artificial sugiere que la concurrencia podría haber sido significativamente mayor, alcanzando hasta 21,400 personas.




