Durante años, hemos escuchado que México es un país joven. Sin embargo, los últimos datos de la Encuesta Intercensal del INEGI revelan que, aunque seguimos siendo una nación con una población mayormente joven, este fenómeno demográfico se está agotando más rápido de lo que esperábamos.
La reciente encuesta indica que en octubre de 2025, la población de México alcanzó los 130.9 millones. Este crecimiento se ha desacelerado a un 0.7% anual entre 2020 y 2025, la tasa más baja desde 1990. En contraste, en los años 90, el crecimiento era del 2.1%, lo que indica un cambio significativo en nuestras dinámicas poblacionales.
A pesar de que México sigue siendo más joven que muchas naciones, con una edad media de 32 años frente a los 39 de Estados Unidos y los 45.5 de Alemania, la situación no es tan optimista. En el mismo período, la edad media en México aumentó en 3 años, superando el incremento de 0.6 años en Alemania y 2.1 años en Japón, lo que sugiere un envejecimiento más acelerado en nuestro país.
Además, la proporción de personas de 60 años o más ha crecido al 14.7%, y la tasa de fertilidad ha caído dramáticamente de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024, lo que acerca a México a niveles de Japón. Este descenso significativo se produce en un contexto de ingresos per cápita mucho más bajos que en esos países.
Una pregunta crucial surge: ¿qué hemos hecho con nuestro dividendo demográfico? Este no es un regalo automático; para que genere beneficios económicos, es necesario que la población se desarrolle, trabaje y contribuya a la seguridad social. Sin embargo, los datos de emigración son preocupantes, con 1.26 millones de personas que abandonaron el país entre 2020 y 2025, lo que puede afectar nuestra economía y aumentar la carga fiscal.
Con un creciente número de hogares dependiendo de ingresos no laborales y una disminución en la cobertura de servicios de salud, la combinación de más adultos mayores y menos trabajadores formales plantea serios retos para las finanzas públicas. Es fundamental establecer un sistema nacional de cuidados que permita a más mujeres ingresar al mercado laboral y abordar cómo se financiarán las pensiones en un contexto de bajo crecimiento económico.
Los datos demográficos son una llamada de atención. Es hora de actuar y prepararnos para los desafíos que se avecinan.




