Juliana nunca imaginó que sufría de endometriosis. A los 23 años, había pasado por una cirugía de ovarios poliquísticos, pero en Colombia, sus médicos no relacionaron la presencia de un quiste del tamaño de su ovario izquierdo con otra condición. “Esto es algo que simplemente tienes”, le dijeron, aconsejándole que lo monitoreara.
Tras mudarse a la Ciudad de México y formar una familia, Juliana se enteró de su diagnóstico en un momento de gran expectativa. Durante una consulta para evaluar su embarazo, su ginecóloga descubrió “puntos inusuales” que requerían una evaluación más profunda, sugiriendo ecografías con un especialista en endometriosis.
“Nos asustamos un poco porque estábamos tratando de concebir”, recuerda Juliana.
El impacto de la endometriosis en la fertilidad en México
Juliana no es la única mujer que ha descubierto que padece endometriosis mientras busca ser madre. Leticia, otra mujer en sus 30, se enfrentó a un diagnóstico similar durante un chequeo anual, donde le informaron que tenía un endometrioma de casi 7 centímetros. Este hallazgo la llevó a una cirugía que podría haberse evitado.
Ambas mujeres comparten el deseo de ser madres, pero enfrentan un diagnóstico que afecta a alrededor de 7 millones de mujeres en México. La endometriosis, definida por la Dra. Anaïs Reyes Navarro como el crecimiento de tejido endometrial fuera del útero, puede complicar el embarazo, aunque no lo hace imposible.
Los síntomas comunes incluyen sangrado abundante y períodos irregulares, pero Juliana, curiosamente, nunca experimentó dolor significativo, lo que complica aún más el diagnóstico. Muchas mujeres sufren en silencio, pues el dolor severo suele ser desestimado como cólicos menstruales normales.
Desafíos diagnósticos y costos elevados
El diagnóstico de la endometriosis es complicado, con un estimado de 35% de mujeres con problemas de fertilidad en México padeciendo esta enfermedad. Los costos de las pruebas diagnósticas son elevados: una ecografía puede costar hasta 6,000 pesos mexicanos, mientras que una resonancia magnética especializada puede alcanzar casi 11,000 pesos.
Los tiempos de espera en instalaciones públicas pueden ser de meses, lo que lleva a muchas mujeres a optar por laboratorios privados, si tienen la capacidad económica para hacerlo.
Después de recibir el diagnóstico de endometriosis en etapa 2, Juliana fue aconsejada sobre cambios en su dieta y un régimen de ejercicios para mejorar su salud durante el embarazo. Sin embargo, lamentablemente, perdió a su bebé al finalizar el primer trimestre.
Consecuencias sociales y personales
La endometriosis podría estar contribuyendo a la disminución de la tasa de natalidad en México, donde las cifras han caído en los últimos años. Las mujeres, además, están eligiendo tener hijos más tarde, priorizando su desarrollo personal y profesional. En 2024, la tasa de fertilidad en la Ciudad de México se situó en 0.8 niños por mujer.
A pesar de sus desafíos, Leticia ha logrado tener una hija y se siente agradecida por los cambios que la enfermedad ha traído a su vida, promoviendo hábitos más saludables. Por otro lado, Juliana aún lidia con el impacto emocional de su pérdida y no ha intentado concebir nuevamente.
Ambas mujeres han aprendido a cuidar mejor de su salud y a estar más atentas a su cuerpo, enfatizando la importancia de chequeos regulares, incluso en la ausencia de síntomas. La experiencia de Leticia le ha permitido ver su enfermedad como una oportunidad para mejorar su bienestar general.




